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jueves, diciembre 1, 2022

El papa Francisco y una suplica con mucho dolor : “¡Callen las armas!”

“Callen las armas!”, pidió hoy el papa Francisco tras rezar el Angelus desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, ante una multitud como todos los domingos, en relación a la invasión de Rusia a Ucrania.

Con el gesto contrariado además por el sufrimiento que le causa una inflamación en la rodilla derecha, Francisco acusó a la invasión a Ucrania, ordenada hace cuatro días por el presidente ruso Vladimir Putin, a quien no nombró.

Dijo que “quien hace la guerra olvida a la humanidad. No parte de la gente. No mira la vida concreta de las personas. Pone por delante los intereses de poder. Se confía en la lógica perversa de las armas, que es lo más lejano de la voluntad de Dios, que quiere la paz”.

El Papa, que ha lanzado para el miércoles próximo, 2 de marzo, una jornada mundial de ayuno y oración por la paz a los 1.300 millones de bautizados en el mundo, pidió acoger a las personas que están huyendo de Ucrania, “para los cuales hay que abrir corredores humanitarios”.

“Ellos son hermanos y hermanas”. Representan “en cada conflicto a la gente común, la verdadera víctima que paga con su propia piel la locura de la guerra”.

“Pienso en los ancianos, en los que a esta hora buscan refugio; a las madres en fuga con sus hijos”.

El Papa dijo que tiene “el corazón desgarrado” por lo que ocurre en Ucrania. “No olvidamos las guerras que se sufren en otras partes del mundo, como en Yemen, en Siria y en Etiopía”.

“Repito, que callen las armas. Dios está con los que obran por la paz, no con los que usan la violencia. Quien ama la paz repudia la guerra, como instrumento de ofensa a la libertad de los otros y para resolver las controversias internacionales”.

El viernes pasado por primera vez un pontífice salió de su sede apostólica y fue a visitar un embajador para expresarle su “honda preocupación” por la invasión armada a Ucrania que ha desatado una guerra.

Francisco recorrió en automóvil los escasos cientos de metros que separan el Vaticano de la sede diplomática de Rusia para dialogar durante más de media hora con su amigo, el embajador Alexander Avdeev, quién está preparando un encuentro del Papa con el patriarca Kirill, máxima autoridad religiosa de la Iglesia Ortodoxa rusa.

Jorge Bergoglio, quién ya encontró al patriarca ruso ortodoxo en Cuba hace unos años, tomó la iniciativa ante la gravedad de la devastación que está causando la invasión.

Su iniciativa se propone producir una movilización de las instituciones religiosas, que en ambos países están dominadas por las iglesias ortodoxas.

Pero hasta ahora la reacción de la ortodoxia rusa es la de respaldar y bendecir el papel de los soldados. Poco antes que el presidente Putin lanzara la invasión, que se veía venir; el patriarca ortodoxo pronunció una oración en Moscú en la Jornada del Defensor de la Patria en una línea de nacionalista.

“Todos sabemos lo que está ocurriendo en los confines de nuestra patria. No creo que haya ninguna duda en la mente de nuestros militares, que han elegido un justo camino en su vida”.

“Los soldados a los que me dirijo defienden la patria con la fuerza física, con la fuerza de las armas, o al menos se preparan a defender su país en un momento difícil de la historia amando a la patria”, dijo el patriarca ortodoxo.

Son evidentes las divisiones en el mundo cristiano. En Ucrania los dos patriarcados ortodoxos, uno de ellos dependientes del propio Kirill, condenaron la invasión rusa y apoyan al pueblo y gobierno de Kiev.

A su vez, el arzobispo mayor greco-catolico, leal al Papa, monseñor Svialoslav Shechuk, condenó la invasión rusa y apoyó “los esfuerzos de nuestro Estado ucraniano en defensa de nuestra independencia y libertad”.

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