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jueves, diciembre 1, 2022

Por ahora Axel Kicillof sostiene a Berni que está en la cuerda floja

Sergio Berni seguirá como ministro de Seguridad bonaerense hasta que terminen las investigaciones que lleva adelante la Justicia local así como la de Asuntos Internos de la fuerza policial, sobre la trágica represión en el estadio de Gimnasia y Esgrima La Plata.

Hoy está a cargo”, señalan cerca de Axel Kicillof quien quiere ver el avance de esas dos áreas investigativas y allí, definir la suerte final del médico y militar.

El gobernador y su ministro estuvieron en línea tras la suspensión del partido Gimnasia-Boca y se reunieron en la madrugada de este viernes para evaluar el caso, en el que murió un hincha del equipo platense por problemas cardíacos.

No es sencilla la ecuación para del gobernador. Nunca tuvo reemplazante a mano y plan de Seguridad alternativo. Su primera reacción fue ordenar la separación del jefe del operativo policial, comisario Juan Corbalán.

El corte de sanciones podría llegar a un plano jerárquico superior de la Departamental La Plata, pero el objetivo es poner techo a las responsabilidades en la fuerza. Más allá de esos niveles, la afectación sería política e institucional.

Kicillof se encargó de explicitar que él ordenó la suspensión de Corbalán. Lo hizo con un comunicado oficial. Una forma de mostrar control sin riesgos subsidiarios.

Para esa tarea está Berni, quien se adelantó en explicar “no soy responsable de lo que pasó”. Hizo algo más: “Mi renuncia está todos los días a disposición del gobernador, pero acá hay responsables que tenían una función de llevar adelante el operativo que no ha sido bien resuelto”. A esta altura de los acontecimientos, una formalidad más que un acto de conciencia.

Ambos esperan transitar el fin de semana largo con menor estridencia que este viernes, cuando aún está próximo el bochorno por la dimensión de los hechos, que incluyen un muerto y centenar de heridos por los gases lacrimógenos y los disparos con postas de goma.

Berni atribuyó al sistema ilegal de reventa de entradas o tickets de favor que colmó la capacidad del estadio y dejó gente afuera, muchos de ellos socios que tienen el ingreso habilitado.

Concuerda el director de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (Aprevide), Eduardo Aparicio, al estimar que la cantidad de personas que intentaban ingresar con sus entradas al estadio cuando ya estaba colmada la capacidad, pasaba las 8 mil.

En esa trenza incontrolable entran dirigentes, barras y una fauna habitante del fútbol. Berni se encargó de machacar sobre este desperfecto del deporte más popular de la Argentina.

E incluso de encargó de comparar esa borrosa realidad con el reciente partido de Los Pumas “donde sólo había 50 policías y no pasó nada, o el recital de La Renga con miles de personas” con mínima custodia.

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