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martes, noviembre 29, 2022

Malvinas 40 años: los torpedos que hundieron al Belgrano y dinamitaron el proceso de paz

El día 2 de mayo de 1982, a las 16:01 horas, el Crucero A.R.A. General Belgrano, con 1093 tripulantes, se estremeció al explotar en su casco el primero de los dos torpedos que impactaron em el navío, disparados por el submarino nuclear británico HMS Conqueror del Reino Unido, que lo perseguía desde hacía 30 horas.

Este hecho, en el segundo día del inicio del conflicto bélico en el Atlántico Sur, determinó el destino de la Guerra y por efecto de esa tragedia que dejó 323 muertos entre los tripulantes de la nave, se cayeron todas las negociaciones de alto el fuego y propuestas de paz que se intentaban generar por esas horas.

Tras los dos impactos de torpedos del subamrino nuclear de última generación, fuera de la zona de exclusión determinada por el Reino Unido, los sobrevivientes abandonaron el navío por orden de su capitán.

La orden directa del ataque llegó de la primar ministra británica Margaret Thatcher, quien consideró que el buque era de “riesgo” para la fuerza armada de Gran Bretaña.

A las 16:45 horas, todos los sobrevivientes a los impactos habían abandonado el buque por orden de su Comandante y abordado las balsas salvavidas. El último en abandonar el Crucero fue su comandante, el Capitán Héctor Bonzo, que se arrojó al mar y nadó hasta una balsa.

La cronología señala que a las 17:01 horas, el Crucero se hundió en las aguas del Atlántico Sur, cumpliendo con la consigna del Almirante Brown, que llevaba escrita con letras de bronce en el puente de mando: “Irse a pique antes que rendir el pabellón”.

Debido a los impactos de los torpedos y posteriormente por heridas, fallecieron 323 tripulantes y fueron rescatados del mar 770 marinos y conscriptos argentinos.

Esa es la cifra más alta de náufragos rescatados en un acto de guerra, en la historia naval mundial.

El rescate estuvo a cargo de los destructores A.R.A. Piedrabuena y A.R.A. Bouchard, a los que se sumaron más tarde el Aviso A.R.A. Gurruchaga y el Buque Polar A.R.A. Bahía Paradiso, que sabiendo que rondaban los submarinos británicos, se tomaron el tiempo necesario para rescatar a todos los hombres de las balsas naranjas, que flotaban en en el océano.

La última misión del ARA General Belgrano zarpó desde la base naval Puerto Belgrano hacia la isla de los Estados en el Atlántico Sur, el 16 de abril de 1982, llevaba como tripulantes a oficiales, personal subalterno y jóvenes que cumplían el servicio militar obligatorio.

Construido por EE.UU. en 1938, había sido vendido a la Armada argentina en 1951, tras sobrevivir al ataque de Pearl Harbor donde participó bajo el nombre de USS Phoenix.

Era un barco con alta potencia de fuego. Tenía cinco torres de tres cañones de 152mm / 47 calibres cada una, ocho cañones de 127mm en sus bandas y artillería antiaérea, pero carecía de un sonar para detectar objetos submarinos.

En tanto, el HMS Conqueror era un submarino nuclear de la Marina Real británica que partió desde la base de naval de Faslane en Escocia, rumbo al Atlántico Sur el 3 de abril de 1982, al día siguiente del desembarco argentino en las islas Malvinas .

Había entrado en servicio en 1971 y su propulsión a través de un reactor nuclear le permitía hacer viajes en las profundidades oceánicas más largos que los submarinos convencionales.

Pero no tenía armas nucleares, sino seis tubos para lanzar torpedos de dos tipos: Mark 8 y Mark 24, también conocido como “Tigerfish”.

El 12 de abril de 1982, diez días después del comienzo de la guerra, Reino Unido trazó una zona de exclusión marítima de 200 millas náuticas alrededor de las islas.

Y a fines de ese mes la convirtió en zona de exclusión total, indicando que podría abrir fuego contra cualquier barco o avión hostil que cruzara el límite trazado.

Hay consenso de que el Belgrano fue atacado fuera de esa zona.

Sin embargo, Reino Unido ha señalado que el 23 de abril le había advertido a Argentina que respondería a cualquier nave que apareciera como una amenaza para las fuerzas británicas en el Atlántico Sur (lo cual no incluiría límites específicos).

El comandante del submarino, el capitán Christopher Wreford-Brown, informó a la base de Northwood, en la madrugada del 2 de mayo que había detectado y seguía al General Belgrano.

El objetivo original del comandante en jefe de la Marina Real, el almirante Fieldhouse, en control de la Operación Coporate, era localizar y golpear sobre el 25 de Mayo, que transportaba una escuadrilla de doce aviones A-4Q Skyhawk.

Su eliminación era parte de la estrategia de dominio del mar alrededor de las islas antes del desembarco.

Pero, dado que el portaviones no podía ser hallado en el cuadrante norte por los otros submarinos, el Spartan y el Splendid, Fieldhouse coincidió con el almirante Woodward, jefe de la fuerzas de tareas de Gran Bretaña que navegaba en el portaviones Hermes, en la nueva doctrina operativa: dejar fuera de combate al Belgrano.

La orden final llegó desde Londres, por parte de Thatcher, quien lo decidió tras reunirse con el gabinete de guerra. y luego de un frugal almuerzo se dio el “visto bueno al ataque”.

Por esas horas, el presidente del Perú, Belaúnde Terry, era el negociador entre la dictadura de Argentina y el Gobierno de Reino Unido para un cese el fuego.

Eran siete puntos: cese inmediato de hostilidades, retiro mutuo de fuerzas militares, presencia de representantes ajenos a las partes involucradas en el conflicto, reconocimiento de reclamos y conflictos sobre la situación de las islas, consideración de aspiraciones e intereses de los habitantes locales en la solución definitiva, participación de varios países en el convenio de acuerdo y plazo para suscribir un acuerdo definitivo antes del 30 de abril de 1983.

Los torpedos no solo hundieron al Belgrano, sino también al proceso de paz.

Producción: Roberto Blanco Macor

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