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miércoles, febrero 8, 2023

Juicio Dolores: “Nunca vi nada igual, tenían saña”, declaró el jefe de seguridad de Le Briqué

“Nunca vi nada igual, era saña. Hace 20 años que laburo de esto y nunca vi algo así”, afirmó, conmovido Alejandro Muñoz. Se refería a las patadas que recibió Fernando Báez Sosa, el joven asesinado a golpes el 18 de enero de 2020 en Villa Gesell.

Muñoz trabajaba como jefe de seguridad del boliche Le Brique y hoy declaró ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 1 de Dolores, a cargo del juicio contra los ocho acusados del crimen.

Las palabras del testigo movilizaron a los padres de la víctima, Silvino Báez y Graciela Sosa. Los tres, luego, se fundieron en un abrazo.

“Nos conmovió. Creemos que dijo la verdad y creo que también conmovió a los jueces”, sostuvo a  Silvino Báez al retirarse del Palacio de Tribunales de Dolores al final de la audiencia donde son juzgados Luciano Pertossi, de 21 años; Ciro Pertossi, de 22; Lucas Pertossi, de 23; Ayrton Viollaz, de 23; Máximo Thomsen, de 23; Enzo Comelli, de 22; Matías Benicelli, de 23, y Blas Cinalli, de 21.

Sobre ese momento, la madre de Báez Sosa, afirmó: “Nos dimos un abrazo [con Muñoz] porque él también es padre. Me emocioné mucho. Se nos cayeron unas lágrimas”. Y agregó: “Cuando dio su testimonio me sentí muy dolida. Le agradecí por todas las verdades que ha dicho”.

Muñoz no solo hizo referencia a la saña. También contó, bajo juramento de decir la verdad, detalles del ataque que dijo haber visto desde la puerta de Le Brique la madrugada del 18 de enero de 2020. “Se iban turnando [para pegarle a Báez Sosa]. Todo el grupo pegaba”.

Ante las preguntas del Ministerio Público Fiscal dijo que el grupo agresor estaba integrado por ocho o nueve jóvenes. “Constantemente le pegaban patadas. En un momento [Báez Sosa] se quiso levantar, uno de los agresores, que estaba vestido de camisa blanca y con un rodete [en su cabello] le pegó una patada en la cabeza y no se levantó más”.

El juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa continuó este miércoles con los testimonios del remero Pablo Ventura, incriminado falsamente en las primeras horas de la investigación del hecho, y tres amigos del joven asesinado por un grupo de rugbiers en Villa Gesell en enero de 2020.

En su declaración ante el tribunal, Ventura señaló: “Varias veces los he visto pelear a la salida del boliche o en jodas. Siempre era en grupo, iban contra dos personas y ellos eran mayoría”, detalló. Durante la audiencia se mostraron los chats que mantuvo el joven con sus amigos mientras permanecía en la DDI de Campana. Allí escribió: “Los odio, sobre todo a Beniclli y a Lucas Pertossi”.

Seguido de ello, manifestó no entender nada. “Aparentemente uno de los que se la mandaron me nombró. Me nombró algún Pertossi para hacerse el gracioso”.

Luego agregó: “Yo nunca supe quien me nombró” dijo el remero, pero remarcó que “es obvio que fue Lucas”.

“En las noticias decian que era el rugbier nunero 11 y que alguien me había nombrado”, agregó.

“Después de lo ocurrido no pude salir a la calle tranquilo hasta antes de la pandemia, perdí la privacidad”.

El joven remero es el primero en testificar en la tercera audiencia y apuntó contra uno de Lucas Pertossi: “Una vez me enteré que hablo mal de mi, dijo que yo le parecia un tonto”.

Antes de ingresar Ventura hablo con la prensa y sostuvo que “no los perdonaría por lo que hicieron”.

“No siento odio, eso no. No me sorprendió lo que hicieron. Nunca fueron nada ni significaron nada para mi. Pienso como todo el pueblo argentino”, relató en diálogo con la prensa. Y remató: “Espero que se haga Justicia y que paguen los que hicieron algo”.

Al ser consultado sobre el día que lo detuvieron, recordó: “Cuando me fueron a buscar, una hora después me avisaron (que estaba acusado). Y ahí me dicen todo. En Zárate estaba más tranquila la cosa ahora, la mayoría de la gente piensa lo mismo. Que lo que hicieron fueron cualquier cosa”.

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